CREADO POR ABRAHAM VIDAL latinfumador@hotmail.com
Posted by Sigfrido on 1/26/2008, 1:26 am, in reply to "Re: La Napia de Cezanne - Episodio 11."
83.165.1.132
Unas semanas más tarde La Napia de Cezanne tocaba en una ciudad suficientemente cercana a San Donoso como para que la sección de San Donoso de su club de fans pudiera plantearse acudir al concierto. Fletaron un autobús y allá se fueron, con muchas horas de antelación. Después de comer partieron hacia el auditorio al aire libre donde los chicos de La Napia de Cezanne y su troupe hacían pruebas de sonido y donde les dejaron entrar por ser fans y paisanas del grupo. Idoia Cabrera acabó de probar los micros y bajó del escenario para reunirse con el grupo, tras una breve parada para pedirle un cigarrillo a un tramollista.
- Me alegro de que vinierais, sois mis fans más importantes.
- Gracias- dijeron todos como un coro de escolares.
- Seguro que os gusta el concierto de esta noche
- ¿Alguien tiene fuego?
Victoria, Beatriz y Mariluz se llevaron las manos a bolsos y bolsillos. Mariluz, con más práctica, fue más rápida y encendió el cigarrillo de Idoia.
- Gracias- contestó mientras el humo salía de su boca y antes de echar un potente chorro- Ya me imaginaba que vosotras también tendríais fuego- añadió dirigiéndose a Victoria y Beatriz con una sonrisa triunfante.
- Alguna vez he fumado- reconoció Victoria- y pensé que en el concierto me apetecería fumar.
- ¿Entonces al final te gustó fumar?
- Si, si que me gusta- dijo Victoria sin dudar.
- A mi no tanto- dijo Beatriz- pero últimamente estoy un poco nerviosa y me relaja.
Idoia no añadió nada pero Mariluz miró a Beatriz de una manera significativa al darse cuenta de que Beatriz ya estaba enganchada.
- En este concierto hay una sorpresa. Vamos a cantar una canción nueva que en buena parte os debo a vosotras- dijo Idoia mirando a Beatriz y Victoria- a ver si os gusta.
Tras aquel encuentro del club de fans en que Mariluz le había dado un cigarrillo, Beatriz había seguido encontrando ocasiones para fumar en sus salidas nocturnas con amigas distintas a las del club de fans. No encontraba el fumar tan interesante por lo que pensó que no podía prescindir de aquello en cuanto quisiera. Para no resultar una gorrona, un fin de semana al salir de noche se compró una cajetilla de cigarrillos para no pedir a las amigas fumadoras e incluso poder devolverles sus anteriores invitaciones, por lo que la semana siguiente la empezó teniendo una cajetilla en el bolso. Esperando un autobús compartía la parada con un señor que estaba fumando y se preguntó que tal sería fumar un cigarrillo así porque si. Encendió ese cigarrillo y el jueves ya había acabado la cajetilla. Compró más tabaco el viernes por la noche, teniendo sus propios cigarrillos, fue encontrando cada vez más ocasiones para fumar y empezó a notar que el tabaco la tranquilizaba. Lo que no sabía es que le tranquilizaba porque ya empezaba a ponerse nerviosa cuando llevaba bastante tiempo sin fumar, o sea, que empezaba a engancharse a la nicotina.