CREADO POR ABRAHAM VIDAL latinfumador@hotmail.com
Posted by Sigfrido on 1/26/2008, 1:29 am, in reply to "Re: La Napia de Cezanne - Episodio 14."
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Después del concierto las fans de San Donoso volvieron a su ciudad sin tener ocasión de volver a hablar con el grupo, pero un par de días más tarde pudieron hablar por internet con Idoia.
- Chicas, depués de la mini gira por las Canarias acompañada por Victoria y Beatriz me pareció buena idea hacer una canción en que se desestigmatizara el tabaco, para recordar a la gente que también tiene su parte buena- explicó a sus fans.
La canción nunca fue publicada en un disco ni reproducida en ningúna cadena de radio o televisión porque ni la productora ni ninguna emisora se atrevieron a sacar una canto al tabaco, pero fue una canción habitual en sus conciertos y bastaba que sonaran sus primeras estrofas para que se empezaran a ofrecer cigarrillos y para que fumadoras y muchas no fumadoras corearan la canción esgrimiendo sus cigarrillos como banderas. La canción también acabó apareciendo en programas de P2P y circuló abundantemente sin necesidad de lanzamiento discográfico. Incluso apareció en Internet un video de aire casero de La Napia con esa canción.
En la sección de San Donoso del Club de Fans de La Napia se notó la influencia de la canción. Cuando se reunían y ponían canciones del grupo, al escuchar la canción eran inevitables los ofrecimientos de cigarrillos por lo que pronto se incrementó el número de fumadoras del club, entre fumadoras habituales y esporádicas. El tabaco se convirtió en parte del imaginario de los fans de La Napia de Cezanne.
¿Y que fue de nuestras amigas del club? Por supuesto Mariluz siguió fumando, ahora dejándo de sentirse aislada por ello e incluso disfrutando de cierta consideración de experta en tabaco entre las nuevas fumadoras habituales y ocasionales del club.
Beatriz pronto se confirmó como fumadora. Pronto tuvo que asumir que no estaba fumando simplemente porque pasara por un período de cierto nerviosismo sino que el tabaco había llegado a su vida para quedarse, era una auténtica fumadora. El reciente tabaquismo de Beatriz le supuso alguna discusión con sus padres, pero Beatriz no tenía opción y se mantuvo firme, consiguiendo el reconocimiento de su condición de fumadora y de la condición de zona de fumadores de su cuarto. Pronto fumó incluso delante de sus padres. El fumar se hizo para ella algo completamente necesario, su medicina cotidiana y su ritual. Además de quitarle el mono de nicotina de manera eficaz y adorable, Beatriz, que siempre había sido algo alterable, se dio cuenta de que el ritual de fumar le resultaba apaciguadador, una especie de terapia ocupacional para cuando no sabía muy bien que hacer. Así fue desarrollando un estilo elaborado y estilizado al fumar, como una especie de tai-chi o de representación de mimo con cigarrillo. Su consumo de tabaco creció hasta estabilizarse, ella decía que en doce cigarrillos, pero en realidad no solía bajar de quince.