CREADO POR ABRAHAM VIDAL latinfumador@hotmail.com
Posted by Trinidad D on 1/12/2009, 11:02 pm, in reply to "Re: El lio de empezar a fumar. Así empezó Araceli. Como se enganchó Verónica."
83.34.105.47
Al acabar Verónica de contar sus comienzos como fumadora, conociendo a Siena seguramente habría sido mi turno de contar mi historia, porque Siena es bastante reticente a hablar de sus cosas personales y seguramente no hubiera aceptado contar como había empezado a fumar hasta que todas las demás lo hubiéramos contado antes. Pero yo ya llevaba un rato con la vejiga a punto de explotar, si no había ido antes al servicio era porque quería escuchar entero el relato de Verónica, pero tan pronto acabó me fui al baño apurada. Cuando volví Siena ya había empezado a contar su historia a petición de Araceli y Verónica.
Un tío de Siena le había pedido que hablara con su hija Aresia porque esta, a sus quince años, al parecer había empezado a fumar. El padre de Aresia sabía que esta siempre había adorado a su prima Siena porque al ser varios años mayor que Aresia, para esta era un modelo a imitar y un ejemplo de sofisticación. Había visto que tras pasar un rato con la prima Siena, su hija tendía a imitar los gestos y la forma de hablar de Siena. A Aresia le encantaba charlar con Siena o andar por la calle con ella, se sentía como si las dos fueran dos chicas mayores amigas y que entraba en los misterios del mundo adulto. Ni siquiera le molestaba el tono algo didáctico con el que le hablaba Siena, que aprovechaba para hablar de arte y estética con la seguridad de tener un público complaciente. Siena es una chica tímida a la que los aspectos rudos y feos de la realidad la espantan un poco. Por eso cultiva un pequeño mundo de sensibilidad estética y artística en el que se siente más cómoda. Prácticamente solo habla con cierto entusiasmo cuando habla de arte y belleza, llega a ser algo dogmática en sus gustos sobre esos temas y para mucha gente eso la hacía parecer pretenciosa. Siena se sentía a gusto charlando con su primita Aresia porque nadie la escuchaba tan receptivamente.
Por eso, cuando el padre de Aresia descubrió que su hija andaba fumando pensó que, aunque siendo adolescente no haría mucho caso de los consejos de sus padres, si que haría caso de la prima Siena, que además era una chica muy sana y enemiga del tabaco, por lo que pidió a Siena que hablara con Aresia. Siena se sintió complacida de que pensaran que su opinión pudiera ser tan respetada por Aresia. Se reunió con su prima y sacó el tema del tabaco, Siena le dijo que tenía que valorar su salud y que fumar era un vicio vulgar y feo. Aresia le preguntó si alguna vez lo había probado y Siena le confesó que no, diciéndole entonces Aresia que si no había probado el tabaco no podía saber si era algo tan vulgar y horrible. Sorprendida por el argumento, Siena pidió un cigarrillo a su prima Aresia . Esta le dio uno y le ayudó a encenderlo con torpeza de primeriza. Aresia le explicó que siendo la primera vez que fumaba seguramente lo encontraría raro y no le gustara, pero Siena descubió, contra lo que esperaba, que el cigarrillo le sabía rico. Aresia se encendió otro cigarrillo y le explicó como se tragaba el humo. Siena probó a fumar de esa manera y tosió un poquito, menos de lo que temía Aresia, pero al intentarlo por segunda vez inhaló y exhaló el humo con bastante fluidez, sin toser nada y sorprendida por la sensación de la nicotina golpeando su sistema nervioso. Al acabar la fumada Aresia le preguntó que le había parecido y Siena, aun algo mareada y sorprendida al descubrir que fumar no había resultado ser como ella esperaba, confesó que le había gustado y aceptó que fumar no era algo de por si vulgar. Aresia le dijo contenta que se notaba que eran primas, que casi todo el mundo necesita fumar varias veces para encontrarle el gusto pero Siena lo había encontrado rico a la primera. Siena se centró y recordando cual era el objeto de aquella charla le dijo que aun así fumar era un hábito nocivo y que sería mejor que no lo hiciera, aunque eso solo lo podía decidir ella. El mensaje de Siena a su prima había sido mucho menos claro en su rechazo del tabaco de lo que había planeado.