CREADO POR ABRAHAM VIDAL latinfumador@hotmail.com
Posted by Trinidad D on 1/12/2009, 11:04 pm, in reply to "Re: El lio de empezar a fumar. El primer cigarrillo de Aresia."
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Después de aquello Siena pensó a menudo en el tabaco. Veía gente fumando por la calle y en las cafeterías y se daba cuenta de que ya no los veía de la misma manera. Se preguntaba si tendría las mismas sensaciones si fumara otro pitillo. Pronto volvió a coincidir con su prima Aresia, quien le confesó que no había dejado de fumar, ante lo cual Siena, deseosa de repetir su experiencia con el tabaco, le pidió ir a dar un paseo, con el propósito de alejarse un poco de los parientes y que le invitara a un pitillo. Aresia accedió encantada y pronto estaban descansando en un parque y encendiendo sendos cigarrillos. Siena descubrió que fumar le resultaba más fácil que la primera vez, no tosió en absoluto cuando inhaló el humo y lo sentía circular por sus vías respiratorias como un agradable fluido. Le alegró comprobar que se repetían las sensaciones causadas por la nicotina y disfrutó de aquella suave embriaguez. Al acabar el cigarrillo tuvo que aceptar la evidencia de que le encantaba fumar.
Pensaba a menudo en fumar pero en casa de Siena nadie fumaba y no tenía apenas amigas fumadoras. Conservaba trato con una compañera de colegio que si fumaba y casi sin darse cuenta propició nuevos encuentros con aquella vieja amiga, pensando acertadamente que eso le daría buenas ocasiones para fumar. Apenas le llegó a pedir un cigarrillo un par de veces antes de comprarse una cajetilla en una máquina expendedora. Teniendo su propio tabaco se convirtió en fumadora diaria casi instantáneamente. Estaba sorprendida de cómo de la noche a la mañana había cambiado por completo su punto de vista sobre el tabaco como quien le da la vuelta a un calcetín. Al descubrir lo rico y estimulante que le resultaba fumar apartó de un manotazo sus viejas ideas y prevenciones sobre el tabaco, aun sabiendo que era un hábito nocivo estaba fascinada por aquel placer recién descubierto, por lo que no estuvo dispuesta a renunciar a la satisfacción que le proporcionaba y sin dudarlo dejó a un lado otras consideraciones que ahora encontraba secundarias y empezó a fumar.