CREADO POR ABRAHAM VIDAL latinfumador@hotmail.com
Posted by Trinidad D on 1/12/2009, 11:27 pm, in reply to "Re: El lio de empezar a fumar. Repentina pandilla de fumadoras."
83.34.105.47
Aparte de mis amigas del ciclo el resto de mis amistades no fumaba, pero aprovechando la presencia de Siena, Araceli o Verónica en encuentros con amistades de otros círculos, fui empezando a fumar en compañía de todos ellos. Las amigas alucinaban cuando por primera vez me veían encender un cigarrillo y a veces me regañaban un poco. Al principio me daba algo de corte y callaba cuando las amigas al verme fumar me aconsejaban que no siguiera fumando y me decían que era un vicio absurdo o impropio de mi, pero luego, tras haber visto como había empezado a hacer Siena cuando le decían algo parecido, empecé a contestar cosas como que fumar era muy rico, que yo antes pensaba igual pero que ahora me gustaba fumar o incluso les animaba a probarlo. Habíamos visto que para evitar que criticaran nuestro fumar era mejor no quedarse calladas o parecer avergonzadas, como reconociendo que estábamos fallando en algo, y que era mejor mostrarnos satisfechas de fumar y que se viera que disfrutábamos fumando, incluso ser un poco descaradas.
Pero si la gente se sorprendía de que yo fumaba más se sorprendían al descubrir que lo hacía Siena, que siempre había sido tan reservada y perfeccionista a la que nadie recordaba haber visto tomar algo con alcohol. Aunque es callada, de modales dulces e insegura en su trato social, Siena en el fondo es orgullosa y terca manteniendo sus principios. Un amigo mío, que tras conocer a Siena había andado desconcertado con su personalidad, en una ocasión me la definió mordazmente como una beata agnóstica. Por eso le debió costar horrores dar el paso de empezar a fumar en público. Salir a la luz como fumadora suponía abrir una grieta enorme en su imagen y actitudes previas, y si lo asumió esos costes fue sin duda porque había descubierto que adoraba fumar y su deseo de disfrutar del tabaco fue mayor que su voluntad de coherencia y su miedo al ridículo. De nosotras cuatro Siena era la fumadora más entusiasta, le encantaba fumar y, pese a su timidez, fumaba con un estilo extrovertido, elaborado y prácticamente exhibicionista. En realidad Siena siempre había sido una esteta, al ser modosita no se le notaba mucho pero sus exigentes puntos de vista estéticos y su devoción por lo artístico acababan saliendo en alguna conversación en que Siena se sentía más confiada. Pero su semi-oculto esteticismo se manifestaba libremente al fumar, Siena convertía el fumar en una forma de expresión artística en el que cada gesto tenía que tener un valor estético. Siena siempre había sido estrictamente abstemia pero el empezar a fumar le hizo revisar ligeramente sus puntos de vista. Empezó a tomar alguna copa de vino de vez en cuando pero siguió sin tomar otro tipo de bebidas alcohólicas. Seguramente las connotaciones literarias y estéticas del vino y el haber roto su imagen inmaculadamente virtuosa al empezar a fumar hicieron posible que Siena se permitiera beber vino.