CREADO POR ABRAHAM VIDAL latinfumador@hotmail.com
Posted by Trinidad D on 1/12/2009, 11:47 pm, in reply to "Re: El lio de empezar a fumar. ¡Tantas marcas que probar! ¿Quien se resiste a un More?"
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Siena, tan enamorada del tabaco, quería conocerlo todo acerca del tabaco y todas sus variedades. Fumar More le dio pie a traer unos Vega Fina Mini y luego otros puritos con y sin filtro. Había muchos para elegir: Meharis, Rex, Farias, La Gloria Cubana, Reig, Toros Bravos, H. Upman, Coronas, aromatizados…
Una tarde estaba con Araceli en su casa, junto con su amiga Noemí, y se acordó de que uno de sus hermanos se había traído un puro de una boda a la que había asistido recientemente. Nos propuso fumarlo entre las tres. Noemí se mostró contraria y sorprendida por la “ocurrencia” de Araceli pero a mí me gustó la idea y acepté la propuesta contenta. Cortamos el cigarro con una navajita y Araceli me cedió el honor de encenderlo. Tras ciertas dificultades de novata, conseguí encender correctamente el puro y se lo pasé a Araceli. Como ya habíamos fumado cigarritos el puro no nos resultó tan extraño. Abrimos bien la ventana del cuarto de Araceli y fumamos el puro. Conseguimos convencer a Noemí para que le diera alguna calada. El puro duraba y duraba. Estar tanto rato seguido fumando resultaba extraño, pero según se prolongaba la fumada fuimos sintiéndonos cómodas con esa lenta y relajada manera de fumar.
Unos cuantos días después Siena montó una velada en “petite comité” en la casa de campo de sus padres y Araceli y yo llevamos unos puros José L. Piedra para compartir nuestra experiencia con Siena, Verónica y quien se apuntara. Verónica y Siena fumaron cigarro, Verónica para no quedar fuera de la movida y Siena con entusiasmo por conocer otra forma de tabaco. Había pasado una hora y pico desde la primera fumada y Siena quiso repetir. Araceli y Vero ya no quisieron compartir un puro así que Siena y yo solas nos fumamos uno a medias. Ya no fue raro que en algunas veladas tranquilas encendiéramos algún puro.
Ya resultaba difícil sorprender a las demás al ofrecerles algún tabaco para catar. Un día que habíamos quedado en una tetería bohemia Araceli apareció un día con una bolsita de picadura de tabaco y papel para liar, y nos enseñó a liar cigarrillos. En otra ocasión, comprando cigarrillos en un estanco se me ocurrió comprar una pipa barata y tabaco para pipa. Reunidas en casa de Verónica, tras vencer la resistencia de esta, entre las cuatro y previa consulta en Internet ensayamos la manera de llenar, encender y fumar la pipa.