CREADO POR ABRAHAM VIDAL latinfumador@hotmail.com
Posted by Trinidad D on 1/12/2009, 11:49 pm, in reply to "Re: El lio de empezar a fumar. Un mundo de formas de tabaco para las fumadoras libres."
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Una tarde fui a casa de Siena para después irnos a una exposición y me encontré colgada una habitación una foto ampliada con un primer plano de su hermana Cecilia de medio perfil, la foto era impecable y Cecilia había salido guapísima, con una expresión de sereno contento, ante un fondo en penumbra pero con volutas de humo bien visibles junto a ella, que sostenía un largo cigarrito con filtro y exhalaba un aterciopelado chorro de humo. Quizá por estar fumando se la veía adulta, aunque una adulta con un rostro impecable, luminoso y vital. Viendo a Cecilia fumar me dieron ganas de unirme a ella y mientras sacaba mis cigarrillos y le ofrecía uno a Siena, le dije que ya veía que su hermana había empezado a fumar. Siena aceptó mi invitación y ambas encendimos nuestros pitillos. Me dijo que no, que Cecilia no había empezado, pero que en una fiestecita, a la que yo no había podido ir, Cecilia había probado un Mehari's Sweet Orient Filter y Verónica, que estaba sacando fotos con su réflex, había acertado en sacarle esa foto. Viendo la foto nadie diría que no era una auténtica fumadora. Aunque los padres de Siena habían asumido que su primogénita fumaba, pues era mayor de edad y era su decisión, no les hacía ninguna gracia que animara a Cecilia a fumar. Cuando Siena les enseñó orgullosa aquella foto pensaron a congojados que Cecilia ya se había convertido en fumadora. Cecilia les dijo que no, que solo había sido algo puntual y sus padres entendieron que la foto era otro intento de Siena de animar a Cecilia a fumar. Se enfadaron y prohibieron a Siena que ofreciera tabaco a Cecilia o le dijera nada para animarla a fumar. A Siena le fastidió que no le permitieran ayudar a su hermana a descubrir el placer de fumar. Como una especie de acto de resistencia pasiva imprimió una ampliación de la foto de la “Cecilia fumadora”, la enmarcó y la colgó en su habitación, como una muda protesta y para que la fotografía se expresara por ella. “Nadie puede mirar esa foto y decir que el tabaco no es para Cecilia”, me dijo Siena. Me acostumbré tanto a ver a Cecilia fumando en la foto cada vez que iba a casa de Siena, que luego se me hacía raro cuando coincidía con Cecilia y pese a estar con fumadoras nunca (o casi) fumaba. Fumara o no, en aquella foto Cecilia había quedado para siempre inmortalizada como una joven fumadora ideal. Aquel día Siena también me enseñó una planta con una gran flor que había comprado para alegrar su habitación, una variedad ornamental de la planta del tabaco.
Teniendo nuestra pandilla de fumadoras, con nuestros tés y cafés, nuestras veladas, salidas nocturnas, etc., era fácil encontrar cada vez más ocasiones para fumar. Por nuestros estudios, los estudiantes del ciclo de proyectos de alta cultura a veces hacíamos alguna excursión o pequeño viaje para asistir a algún evento cultural, como por ejemplo una exposición o un concierto, o simplemente para conocer un museo. A veces íbamos en autobús y otras veces alquilábamos una furgoneta de pasajeros entre unos cuantos. Las cuatro amigas fumadoras solíamos ir juntas en estos viajes y en uno de los viajes en furgoneta, Verónica encendió un cigarrillo. Todos nos sorprendimos, incluso las fumadoras. Al ver nuestra expresión Verónica preguntó extrañada si nos molestaba el humo, una compañera que no fumaba dijo “mujer…” sin atreverse a decir más y yo le eché un capote diciéndole a Verónica que fumar dentro de la furgoneta era algo fuerte. La gente asintió, incluso Siena, por lo que Verónica apagó su cigarrillo.