Posted by Sigfrido on 12/15/2009, 10:21 am, in reply to "Re: Las humeantes aventuras de la señora Sandoval: Episodio 10."
79.159.84.49
Ambas entraron en el dormitorio de la señora Sandoval, que aunque no cerró la puerta si que la entornó.
- ¿Estás empezando a fumar?- le preguntó Celia a su prima.
- ¿Eh? ¡Noooo! – contestó Carmen algo sorprendida.
- Es que últimamente has fumado a menudo.
- Oh, solo me apetece de vez en cuando, es divertido fumar con vosotros.
- ¿No has estado fumando por ahí?
- ¿Por ahí? Solo he fumado con vosotros, ya ves que no es nada.
- Hoy has fumado varias veces.
- ¿Te parece mal que fume? – preguntó Carmen sorprendida y un poco a la defensiva por lo que parecía una actitud contraria al tabaco en su prima Célia.
- Carmen, eres una atleta de élite. No es buena idea que fumes.
Carmen puso cara de frustración y hastío.
- Atleta de élite. No he conseguido clasificarme para los juegos, las de Atenas han sido mis últimas olimpiadas, no he podido clasificarme para Pekín, mis únicas olimpiadas han sido Sydney y Atenas y ya se acabó.
- ¿Cómo que se acabó? Sigues siendo una deportista fantástica, todos estamos orgullosísimos de ti. Que no te hayas clasificado para las olimpiadas de Tokio no es el fin del mundo, simplemente estuviste un poco baja de forma pero ya te recuperarás.
- Tenía algún problema con los abductores que ya superé -admitió Carmen antes de continuar- Ya tengo unos años y la vida deportiva tiene un límite, este tipo de problemas ahora van a venir con más frecuencia. Tengo que ir haciéndome a la idea de que esto se me está acabando- dijo tristemente.
- Venga Carmen, aun te quedan unos años buenos como atleta.
- Aun podría seguir, estirar mi vida deportiva, pero ¿Me vale la pena tanto sacrificio? Al final tendré que dejar esto y buscarme la vida fuera del deporte y aun no se como me las voy a arreglar, y si sigo con esto seguiré con todas las renuncias que implica este tipo de vida, controlar lo que comes, lo que duermes, poquitas fiestas, no fumar, beber solo un poquito… Quiero vivir un poco, dejar esta vida de monja.
- ¿Qué quieres vivir un poco? – le preguntó Celia con incredulidad- Ya me gustaría a mí vivir lo que tu vives. Has viajado por todo el mundo, conocido a un montón de gente… ¿Y a que le llamas vivir como una monja? Cuando en las olimpiadas quedas fuera de competición ¿Me quieres decir a que te dedicas en la villa olímpica durante el resto de los días que duran los juegos?
Carmen no pudo evitar sonreír ante el argumento pícaro de su prima Celia, sabiendo a que se refería porque se lo había comentado ella confidencialmente, con la complicidad propia de unas primas que se quieren mucho. Según va quedando gente fuera de competición, las villas olímpicas van adquiriendo un aire cada vez más festivo y las residencias de los deportistas hierven de romances y ligues. Carmen siempre se lo pasaba bien en esa parte de sus olimpiadas y tampoco dejaba de tener aventuras amorosas en otras competiciones y en los centros de entrenamiento, donde el ambiente cordial y distendido favorecía ese tipo de acercamientos.
- Vale, quizá no viva exactamente como una monja- reconoció Carmen con picardía- Pero un entrenamiento de alto nivel es muy duro.
- Es cierto Carmen, pero dime que no disfrutas con el atletismo
Carmen calló un momento antes de contestar.
- Es cierto, me encanta. Pero he cumplido treinta años y tengo que pensar si en esta fase de mi vida me vale la pena seguir.
- Si, tienes razón- le dijo su prima tras pensárselo unos segundos- Tienes que pensar si en este nuevo período de tu vida te interesa seguir con el atletismo. Pero esa decisión tuene que ser tuya y solamente tuya. Si sigues fumando como hasta ahora vas a fumar cada vez más hasta engancharte y entonces ya no serás libre para decidir, una vez seas una verdadera fumadora ya no podrás seguir con tu carrera deportiva, el tabaco habrá tomado por ti la decisión de dejar la competición y a lo mejor entonces te das cuenta de que no querías dejarlo.