Posted by Sigfrido on 12/15/2009, 10:22 am, in reply to "Re: Las humeantes aventuras de la señora Sandoval: Episodio 11."
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Escuchando las palabras de la señora Sandoval, Carmen se dio cuenta de que tenía razón. Quizá todo aquello de fumar, además de una rebeldía frente a su organizado régimen de vida, era una manera de tratar de evitar hacer una elección tan complicada, un sabotaje de su carrera deportiva para que esta se acabara sin tener que decidirlo ella. Carmen se dio cuenta de que esa no era una manera muy sabia de hacer frente a su situación.
La señora Sandoval abandonó la silla donde se había sentado y se sentó junto a su prima Carmen en el borde de la cama.
- Carmencita, mi niña ¿Porqué mientras decides no sigues con tus entrenamientos? Tómate un tiempo para decidir – dijo tiernamente la señora Sandoval a su abatida prima tratando de consolarla mientras le acariciaba el pelo.
Carmen se dejó abrazar por su prima y calló por unos momentos.
- Tienes razón- dijo finalmente Carmen- Decida lo que decida tengo que tomar la decisión por mi misma, sin condicionamientos. Mientras que lo pienso seguiré entrenando como siempre y se acabó lo de fumar.
- Bueno Carmen- dijo la señora Sandoval al escuchar a su prima- tampoco hay que ser tan radical. Creo que haces muy bien en seguir con tus entrenamientos pero no creo que sea necesario prescindir del todo del tabaco ¿A ti te gusta fumar?
- Si- confesó Carmen- sabe rico y me va gustando la sensación de fumar, el coloconcillo y también el que me siento… como cómoda fumando, como estimulada.
Celia Sandoval asintió.
- Si fumaras con frecuencia ya no sentirías ese pequeño colocón pero ese no es el caso. No creo que debas fumar habitualmente pero no veo porqué no puedes darte ese gusto de vez en cuando.
- Celia, eso suena bien, pero antes me dijiste que estaba fumando demasiado y que me podía enganchar. Si me permito fumar de vez en cuando ¿no podría ser que fuera fumando cada vez más a menudo hasta engancharme?
- Eso es lo que le suele pasar a la gente, la manera en que sin querer la gente se engancha al tabaco, casi nadie se engancha a propósito. Pero tú ya eres una mujer hecha y derecha y no creo que tuvieras problemas en controlarlo.
- Mmmm, no se, no estoy muy convencida. Tengo miedo de que al final no midiera bien, me pasara de la raya y me enganchase. Creo que lo más fácil es hacerse a la idea de no fumar nada.
- Mira- dijo la señora Sandoval tras pensarlo unos segundos- Quizá pudieras calcular mal, fumar más de la cuenta y engancharte, porque no sabes bien como funciona el tabaco, eso solo se sabe cuando ya se es fumador, así que es muy posible que tengas razón y por eso no debas fumar sola. Pero ¿por que no fumas conmigo de vez en cuando? Si veo que fumas con demasiada frecuencia y que te puedes enganchar, te aviso para que pongas el freno.
- ¿Quieres decir que solo fume contigo de vez en cuando?
- Si, puedes gorronearme cigarrillos- bromeó la señora Sandoval- si veo que fumas demasiado no te daré. Un cigarrillo de vez en cuando te sentará estupendamente.
- ¡Vale!- aceptó Carmen con una sonrisa- Será un juego entre nosotras.