Posted by Sigfrido on 12/15/2009, 10:24 am, in reply to "Re: Las humeantes aventuras de la señora Sandoval: Episodio 13."
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Aurelia, o Lala, como le solían llamar, volvía a casa tras una larga tarde de entrenamiento. Compartía piso con otra atleta de alto nivel y se sentía contenta de haber encontrado una compañera de piso con su misma actividad deportiva, de trato agradable y tan concienzuda como ella en sus entrenamientos.
Como le solía pasar, se había olvidado las llaves de casa, pero contaba con que su compañera estuviera en casa. Así fue, le abrió el portal por el portero automático. Subió hasta su piso y estaba a punto de dar al timbre cuando su compañera se le anticipó y le abrió la puerta.
-Hola Lala- dijo con una sonrisa.
Inmediatamente Lala vio como su compañera ladeaba la cabeza y exhalaba un chorro de humo. Asombrada, bajó la mirada y vio que en su mano había un cigarrillo.
-¿Estás fumando?- preguntó algo incrédula mientras entraba en la casa. Nunca jamás había visto fumar a Carmen.
- Si – contestó Carmen Sandoval a lo obvio, cerrando la puerta- Vino a visitarme mi prima Celia – dijo como si eso explicara todo.
Al pasar por el salón, Aurelia vio a Celia Sandoval, cigarrillo en ristre, que se levantó a saludarla cordialmente.
-Me alegro de conocerla Lala. Me parece que Carmen ha tenido suerte en encontrar una buena compañera de piso.
-Gracias, bienvenida a casa. Si me disculpa…
Aurelia fue a su cuarto y se deshizo en un momento de su abrigo y su bolsa de deportes. Volvió al insólitamente humoso ambiente del salón y tomó asiento junto a las dos primas, que fumaban con estilo sus cigarrillos.
-Hay agua hirviendo en la jarra- explicó Carmen a su compañera de piso- ¿Te apetece una infusión?
- Eh, una manzanilla, ya es algo tarde para otra cosa.
- Disculpa – dijo Celia Sandoval- no te he ofrecido un pitillo- dijo abriendo la cajetilla y acercándosela.
- No gracias, no fumo- contestó- Y tu Carmen ¿Tu si fumas?
Carmen calló y sonrió con picardía dando una calada a su cigarrillo.
- En realidad no- confesó finalmente tras soltar el humo hacia el techo- solo fumo uno de vez en cuando con Celia.
Lala se sintió aliviada y las tres conversaron alegremente en aquel salón insólitamente lleno de humo.