Posted by Sigfrido on 12/15/2009, 10:26 am, in reply to "Re: Las humeantes aventuras de la señora Sandoval: Episodio 14."
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Habían pasado un par de semanas desde la última visita que Carmen había hecho a la ciudad. La señora Sandoval se acababa de dar una ducha tras hacer el amor con el hijo de su modista, poco mayor que su hija Natalia. Se estaba repasando el maquillaje, cuando sonó su móvil, que se había dejado en la sala de estar.
-Ya te lo llevo yo- le dijo a la señora Sandoval su joven amante, como un atento anfitrión.
La señora Sandoval contestó el teléfono y resultó ser su prima Carmen. Se saludaron y se confirmaron la una a la otra que estaban bien. La señora Sandoval hizo un comentario algo disimulado indicando a su prima en donde y con quien estaba. Carmen ya sabía que la vida matrimonial de su prima era poco convencional y, recibió el comentario con complicidad, más divertida que escandalizada.
-Hace semanas que no nos vemos y no he tenido oportunidad de fumar un pitillo- le dijo Carmen a Celia Sandoval- Mira, quedamos en que solo fumaría contigo ¿Crees que eso incluye si estamos hablando por teléfono?
-Mmmm, si ¿Por qué no?- dijo Celia con una alegre risa- la idea de nuestro acuerdo era evitar que fumaras tanto que te pudieras enganchar, pero claro, no hay que interpretarlo tan restrictivamente que, si tardamos meses en vernos, no puedas fumar ni un pitillo. Al fin y al cabo de lo que se trata es de pasar un rato agradable fumando y charlando ¿no?
-Si, es lo mismo que estemos juntas físicamente o virtualmente- dijo Carmen apoyando el argumento.
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Carmen calló y la señora Sandoval oyó el chasquido de un encendedor seguido por el sonido del aliento de Carmen. Celia sonrió divertida.
-¿Encendiste un cigarrillo?
-Si- contestó Carmen- compré un paquete de Gauloises rubio amarillo.
-Huy, eso de que tengas tus propios cigarrillos puede ser demasiado tentador. Recuerda que nuestro acuerdo sigue en pie ¿vale? Fuma solo conmigo, sea en persona o virtualmente, que si fumas más de la cuenta tendrás que dejar el deporte y a mi me encanta tener una prima deportista de élite.
-No te preocupes, guardaré los cigarrillos bien guardados y solo fumaré contigo y ocasionalmente ¿No estás fumando?- preguntó Carmen que no había oído ningún sonido que delatara que Celia estuviera fumando.
-Pues no, antes se me acabaron los Dunhill y en realidad no suelo fumar cuando hablo por teléfono, en el trabajo no lo podría hacer. Pero estando charlando contigo y estando tu fumando creo que es ocasión para hacer una excepción. Guille- dijo llamando a su amante que había salido de la habitación- ¿Tienes un pitillo?
-Tengo unos ducados ¿Te valen? –le contestó su amante pensando que no serían de su gusto. Tenía los ducados en casa porque Celia Sandoval le insistía en que debía tener cigarrillos.
-Si, me gusta un pitillo negro de vez en cuando.
De esta manera, cuando Carmen llevaba mucho tiempo sin poder ver a la señora Sandoval, a veces aprovechaba una llamada de teléfono o una videoconferencia por Internet para fumar un cigarrillo con su prima.