Posted by Sigfrido on 6/28/2011, 6:21 pm, in reply to "Chicas de bachillerato. Episodio 2."
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Al ver como la señora Sandoval ponía pegas a que Mariluz probara el tabaco quizá hayáis pensado que Celia Sandoval es un de esos fumadores arrepentidos que aunque siguen fumando son enemigos del tabaco, un poco como Luis Eduardo Aute. Pero no, a la señora Sandoval le encanta fumar y anima a la gente a hacerlo, pero solo a personas adultas que han superado la adolescencia. Celia Sandoval cree que lo ideal es un consumo moderado de tabaco en el que se equilibre la razonable protección de la salud con el placer de fumar, evitando fumar por compulsión. Piensa que los adolescentes no deben fumar porque la impulsividad y poca cabeza propias de la edad les impide mantener un control de su consumo. Ella misma empezó a fumar de adolescente y cree que esa es la causa de que su fumar tenga parte de compulsión y no sea un acto de puro hedonismo, fumando más de lo que desearía. También lo vio en su hija Mónica, que habiendo empezado a fumar con 15 años no tiene ningún control sobre su hábito, y en sentido contrario su hija Natalia, a la que viéndola suficientemente madura la animó a probar el tabaco cuando tenía 20 años y no se enganchó, fumando muy de cuando en cuando.
Tampoco es que esté del todo contenta con como fuma Natalia, porque apenas lo hace y a la señora Sandoval le parece que debería disfrutar más del tabaco, pero la diferente relación de Natalia y de Mónica con el tabaco en buena parte le sirve para confirmar su teoría de por que los adolescentes no deben fumar. Sin embargo, ante la entrañable escena de la muchacha fumando su primer cigarrillo, Celia Sandoval se ablandó, dejó a un lado sus prevenciones contra el tabaco en la adolescencia y como amante del tabaco no pudo menos que ayudar a Mariluz a que su primer contacto con el tabaco fuera lo más satisfactorio posible, evitándole una experiencia de toses y mareos desagradables que le dejaran una impresión equivocada de lo que significa fumar tabaco.
Mariluz encontró extraño y excitante verse fumando, chupar y expeler aquel humo prohibido. Se dio cuenta de que al echar el humo el chorro no tenía la misma forma que los que exhalaban su madre y la señora Sandoval y que aquellas echaban el humo durante más tiempo. Temiendo estar haciendo algo mal se lo comentó a su madre.
- Es que no estás tragando el humo. Solo lo tienes en la boca sin inhalarlo. Mira, cuando cojas una bocanada en la boca, una vez separes el cigarrillo de tus labios, aspira, simplemente como si respiraras por la boca, entreabriendo un poco los labios- dijo Juliana Togores, haciéndole a continuación una demostración práctica.
Celia Sandoval lamentó que su amiga Juliana instruyera a Mariluz acerca de cómo inhalar el humo porque pensaba que para una principiante estaba muy bien simplemente saborear el humo asimilando la nicotina de una manera más lenta y moderada, para evitar reacciones adversas. La señora Sandoval temió que, intentando emular a las adultas, Mariluz tragara demasiado humo o demasiado profundamente y eso le supusieran toses indeseables y mareos excesivos que le dejaran una indeleble imagen negativa del tabaco por lo que, dado que Mariluz iba a tragar el humo, decidió evitarle complicaciones innecesarias.
- Si quieres inhalar el humo da una calada pequeñita, como un besito, cogiendo solo un poquito de humo. Luego aspira solo un poco y al final echa el humo despacio ¿Ves? - explicó Celia Sandoval haciéndole una demostración.
Mariluz fumó como le explicó la señora Sandoval. A pesar de que había cogido poco humo, lo sintió entrar hormigueando en su pecho con un ímpetu sorprendente. Empezó a exhalar el humo, que le cosquilleaba en la garganta, y tosió levemente. En su interior sintió como si una neblina tibia le subiera a la cabeza.
- ¡Nada mal para ser a primera vez que tragas el humo!- celebró la madre de Mariluz- seguramente si lo vuelves a hacer te será más fácil.
- Tómate tu tiempo. No fumes demasiado deprisa para no marearte y no te sientas obligada a tragar el humo- le explicó Celia.
Mariluz dio otra calada sencilla y expelió una densa nube de humo no inhalado.
- Sabe bien- dijo a las dos adultas, ya más familiarizada con aquel nuevo sabor.
Vió a su madre y a la señora Sandoval inhalar sendas bocanadas de humo de sus cigarrillos y deseó volver a probar a inhalar el humo. Dio una pequeña calada, la inhaló con cuidado sintiendo el humo golpear en sus pulmones y la exhaló lentamente. Esta vez no tosió y sintió que la cabeza se le iba un poco, sin que llegara a ser desagradable. Fue cuando inhaló por tercera vez, un poco más de humo que antes, cuando sintió que la cabeza le daba vueltas y se sintió un poco mal, por lo que decidió seguir el consejo de la señora Sandoval y fumó lo que le quedaba de cigarrillo sin tragar el humo, descubriendo el sabor del tabaco.
CONTINUARÁ
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