Posted by Sigfrido on 9/8/2011, 1:16 pm, in reply to "Chicas de bachillerato. Episodio 10."
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Hola a todos, silenciosos lectores.
En el último capítulo vimos como Mariluz pasaba un poco de vergüenza tratando de comprar tabaco siendo menor de edad. Quizá otra chica en su lugar hubiera recibido esas negativas como si nada pero nuestra amiga Mariluz es una chica un poco insegura. En cualquier caso, parece que se ha tomado bastantes molestias por conseguir tabaco ¿Demasiadas para una chica que solo quería fumar un pitillo de vez en cuando? Por lo menos al final del episodio 10 pudo darse el gusto de fumar con su amiga Malena.
En el capítulo de hoy, Mariluz tiene un interesante reencuentro, introduciéndose un nuevo personaje en la historia. A ver que os parece.
Un par de días más tarde, al acabar las clases por despiste Mariluz perdió la pista a Malena y al salir a la calle no vio a ninguna amiga con la que charlar un poco antes de irse o para caminar juntas parte del camino a casa. Pero buscando entre la gente vio una cara que le sonaba, un chico mayor melenudo, con camiseta de un grupo rockero, que vino hacia ella sonriendo, seguido por un amigo. No consiguió acordarse de quien era el chico hasta que este le saludó.
- ¡Mariluz! Hacía tiempo que no te veía.
- Hola- dijo Mariluz tímida mientras se besaban las mejillas – eres… hermano de Mika ¿Verdad?
- Si, Armando- dijo ayudándole a identificarle- No te veía desde cría ¡Mira ahora a la amiguita de mi hermana!
Mariluz no pudo evitar sonreír de oreja a oreja, poco acostumbrada a los cumplidos. En eso oyó un “hola” casi tímido a sus espaldas, se giró y se encontró cara a cara con Mika.
Micaela y Mariluz habían sido compañeras de clase y amigas en primaria. Luego, cuando la familia de Mika se mudó, se perdieron la pista, hasta que al empezar el curso de cuarto de ESO, Mariluz descubrió que Mika había vuelto a la ciudad y que estaba en su mismo curso en el instituto. Sin embargo no reanudaron su amistad. Se saludaban distantemente como meras conocidas pero ese pudor adolescente respecto a la propia infancia, que hace que a menudo el adolescente actué como si su infancia no hubiese existido o, al menos, como si no se acordases de esa época de su vida. Ese pudor les hacía negar con sus actos su pasada amistad infantil, como San Pedro negó que conociera a Jesús. Las dos antiguas amigas parecían dudar no solo de que la otra fuera la niña que habían conocido, si no incluso de si ellas mismas eran las niñas que habían sido.
Además cuando reapareció Mika, a sus 15 años eran chicas bastante diferentes. Mariluz más cohibida y convencional. Mika, hija de un matrimonio que mantenía la identidad heavy de sus años mozos, desinhibida, excéntrica, bohemia e independiente. Su manera de vestir era entre despreocupada y alternativa, pasando por completo de las tendencias de la moda. Ya entonces Mika fumaba y al incorporarse al instituto de Mariluz, desde el primer día de curso de cuarto de ESO, Mika fumó públicamente sin importarle quien le viera.
Su independencia y singularidad no ayudó a Mika en su vida social del instituto y no hizo grandes amistades, se convirtió en buena medida en un lobo solitario. En el instituto se centraba en estudiar pero no parecía que echara mucho de menos una vida social más intensa en el instituto. Al salir de clase solían esperarla sus abundantes hermanos, primos o amistades de fuera del instituto, gente más de su cuerda, y se iba con ellos alegremente. Mika solo tenía hermanos varones, tres mayores y uno menor que ella, unos chicos asilvestrados entre rockeros y alternativos que iban alegres y bulliciosos a reunirse con Mika a la entrada instituto, a veces montados en bicicleta o en un viejísimo ciclomotor, seguramente reparado por ellos mismos, casi siempre acompañados por algún amigo, pariente o semi-pariente de su estilo. Más que una familia Mika parecía tener un clan.
--------------CONTINUARÁ------------
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