Posted by Sigfrido on 1/31/2012, 6:56 pm, in reply to "Chicas de Bachillerato: Episodio 24."
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Hoy pongo un episodio algo más largo que los anteriores, que últimamente estuve un poco tacaño. Espero que sea de vuestro gusto.
Susana Fierro y su hija Malena se fueron de vacaciones a la casa en el campo de unos parientes de los que Malena había oido hablar mucho pero que conocía poco, recordaba haberlos conocido cuando era una niña pequeña pero solo los recordaba borrosamente. Contra lo que era habitual, Susana decidió ir en tren, dejando el coche para que un par de días después su marido Borja y su hijo Matías se reunieran con ellas. Era un viaje en tren de diez horas, durante las cuales Malena y Susana no pudieron fumar. Malena se quejó un poco pero Susana quitaba importancia a las horas de abstinencia, sin decirle a su hija que para ahorrarse ansiedades se había puesto un parche de nicotina en una nalga.
Antes de salir de casa Susana le había dicho a su hija que no hacía falta que llevara tabaco, que ella llevaba para las dos. Como desde que tenía permiso para fumar Malena no compraba tabaco y estaba acostumbrada a coger cigarrillos sueltos o cajetillas de las compradas por su madre, no se preocupó de coger tabaco. Por si acaso, antes de emprender el viaje, Susana Fierro echó un vistazo en el bolso de su hija en un momento en que esta no estaba delante y comprobó que no había cigarrillos.
Cuando llegaron a la estación de destino Malena tenía muchas ganas de fumar. Si alguna duda pudiera aun tener sobre su condición de adicta al tabaco la sensación que ahora experimentaba le debería eliminar cualquiera duda. Les recibieron la tía Eulalia y su hijo Antonio y se saludaron calurosamente.
- Mamá ¿me das un pitillo?- pidió Malena tras los saludos, temiendo subir al coche de la tía sin satisfacer su ansia de fumar.
- Claro- contestó la señora Fierro echando mano a su bolso.
- ¿Fumas?- le preguntó la tía Eulalia a Malena sorprendida.
- Si, pillé el vicio- asintió Malena fingiendo timidez pero con una mirada pícara bajo la que no podía ocultar su ansiedad.
En eso Susana Fierro ofreció un cigarrillo a la adolescente de la cajetilla que acababa de sacar del bolso. Malena se sorprendió un poco al ver el paquete y cogió un pitillo que resultó ser larguísimo y fino.
- Joder- musitó, a pesar de no ser muy aficionada a los tacos- ¿Que es esto?
- Habla bien Malena, que no cuesta nada. Son Fine 120 azul, me apeteció fumar de estos para variar.
- ¿No tienes tabaco normal?- preguntó Malena con un tono alarmado. El aspecto del cigarrillo le parecía estrafalario, le daba vergüenza fumar aquello en público.
- Es tabaco normal, solo cambia la forma, no te preocupes.
Viendo que no tenía más alternativa que aguantarse sin fumar o fumar el Fine 120, Malena transigió. La señora Fierro dió fuego a su hija y luego encendió su propio cigarrillo.
A la señora Fierro se la había ocurrido que fumar aquellos cigarrillos podía hacer que su hija mejorara su estilo al fumar. Tan largos y finos, aquellos cigarrillos tenían un aspecto tan llamativo que salvo que se fumen con estilo y desparpajo resultan ridículos. No dándole opción a fumar otra marca, pensó que Malena, no tendría más remedio que cuidar su estilo para evitar el ridículo. Nadar o ahogarse, no tendría más opciones.
“¡Bien!”, pensó la señora Sandoval al ver que Malena sostenía el cigarrillo con el antebrazo alzado femeninamente y que aspiraba el humo y exhalaba con gesto pausado, confiado y elegante.
- ¡Hala! Vamos al coche- dijo Antonio cogiendo la maleta más voluminosa.
Cargaron el equipaje en el maletero y esperaron un ratito a que Susana y su hija acabaran sus cigarrillos.
- ¿Nadie fuma en vuestra casa?- preguntó la jovencita esperanzada de la posibilidad de conseguir cigarrillos más convencionales.
- Si, tu tío Vicente- contestó Eulalia para alivio de Malena.
Llegaron a la casa de campo y se instalaron. Pasaron unas horas y Malena tuvo ganas de fumar, pero queriendo evitar fumar un Fine 120 pidió un pitillo a su tío Vicente.
- Lo siento, no tengo- le contestó para su sorpresa.
- Creía que fumabas.
- Si, pero fumo en pipa.
Con fastidio, Malena no tuvo más remedio que pedirle un cigarrillo a su madre, que aprovechó para darle una cajetilla de Fine 120 azul. Malena encendió un cigarrillo y fumó procurando verse bien con aquel largo cigarrillo, tratando de evitar tener un aspecto cómico.
CONTINUARÁ