Posted by landymanu on 2/1/2012, 9:52 pm, in reply to "Sex, Drugs & Rock 'n roll - Cap. 1"
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Vaya! No parece que te haya entusiasmado demasiado el relato, Sigfrido. De todas formas agradezco mucho que lo leyeras y comentaras. Igualmente, aquí traigo la siguiente parte. Espero que os guste (^_^)
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Shary se despertó de pronto. Por la ventana entraba una luz suave, debía ser ya por la tarde. Sacó la mano derecha de lo que la noche anterior había sido un húmedo escondite. Bostezo. Sacó sus piernas de entre las de Luis y se sentó. Se estiró y pasó la mano entre sus cabellos cortos y negros. Movió la cabeza a un lado y a otro haciendo crujir las articulaciones del cuello. Se fue a levantar y vio en el suelo el cigarrillo que había quedado a medio fumar cuando se quedó dormida. Buscó el mechero mientras se echaba una manta por encima de los hombros. Lo sacó de su bolsillo y se lo encendió. Sin inhalar la primera calada, dio una segunda, y muy seguidamente, mientras lo sacaba por la nariz dio una tercera. La primera dosis del día que tras unas doce horas de dormir tanto necesitaba. No pudo esperar ni al café. Caminó hacia la cocina, solo separada del resto de la estancia por una barra o encimera, donde solían comer. Con el cigarrillo en los labios, dio varias caladas mientras preparaba la cafetera grande y la ponía al fuego. Se dirigió al baño, dio la última calada y tiró la colilla al váter, sentándose mientras exhalaba. Terminó de orinar y se levantó, fue a tirar de la cadena cuando entró Sandra.
- Espera, voy a mear yo.
- ¡Buenos días! – dijo en tono melodioso Shary mientras se acercaba para besarla.
- ¿Qué tal has dormido? – dijo mientras se sentaba.
- Con la mano calentita… - sonrió.
- Jajaja, ya te vi, me he levantado esta mañana y no me he podido resistir a hacerte una foto.
- ¿Será posible? – entre risas.
- ¿Vas a hacer café?
- Se está calentando, voy a ver como va y te pongo una taza.
- Gracias, voy enseguida.
Terminó de hacer pis y tiró de la cadena. Mientras Shary preparaba el café Sandra buscó unos pantalones que ponerse y fue hacia la cocina.
- Oye, me he quedado sin tabaco, ¿Me das uno?
- ¿No decías que los míos no te gustaban?
- No, lo que pasa es que prefiero el de liar – aclaró Sandra.
Shary sirvió dos tazones de café con poca leche, le tendió uno de ellos a su amiga y fue en busca del tabaco. Mientras tanto, Sandra se dirigió a la terraza y abrió la puerta de cristal, lo bueno de aquel ático, entre otras cosas, eran sus vistas. Tricia y Walter dormían abrazados en la otra cama, al pie de la cual se encontraba el tabaco que Shary buscaba. Se agachó a cogerlo y salió junto a su camarada. Se sentó junto a ella y le tendió un cigarro. Se encendió el suyo propio, de nuevo, sin inhalar la primera calada y dando una segunda más larga, tomando un trago de café antes de exhalar, y le tendió el mechero a Sandra. Ella si solía tragar la primera calada, pero normalmente alternaba una calada con un trago de café, en lugar de hacerlo antes de exhalar. Se dio fuego, succionó un largo instante, separó el cigarrillo de sus labios, inclinó la cabeza hacia atrás y aspiró con fuerza para hacer bajar el humo hasta sus pulmones con ímpetu. Esperó hasta sentir la nicotina en su cerebro y entonces dejó salir el humo por entre sus labios, que todavía seguían abiertos. Una segunda calada también fuerte que satisfizo sus primeras e ingentes ganas de fumar de recién levantada, bajó hasta sus pulmones con la misma fuerza calmando sus ansias. Ya más relajada, fumó bebiendo aquel café calentito mientras atardecía. Cuando hubo terminado le pidió otro cigarrillo a Shary.
- Voy a ir a despertar a Rubén, que habrá que ir a comprar cosas para esta noche y quiero ducharme todavía.
Con el cigarrillo encendido en la mano caminó hasta la cama dando una calada muy sensual, como tratando de seducir a su novio dormido. Se puso de rodillas sobre su cintura, dio una larga calada que tragó como sin ganas, con delicadeza, como no queriendo bajar el humo demasiado, y besó a su novio con fuerza y le largó el humo directamente hasta los pulmones. Mientras la nicotina llegaba a su cerebro dormido, Sandra fue descendiendo con sus besos, caricias y pequeños juegos con su lengua en los pezones, por el abdomen y hacia un pene que empezaba a estar listo para el juego nada más despertar. Ella dio una nueva calada y apartando la sábana se adentró en las intimidades de su chico y jugueteó con ellas mientras exhalaba sobre su falo erecto. Empezó a chupar con ímpetu, subiendo y bajando la cabeza mientras con su mano libre sujetaba la poya de su novio por la base. La metía en su boca acariciándola con sus labios y su lengua recorría cada centímetro de aquel miembro, mientras salía de nuevo de su boca.
- Buenos días a ti también, cariño. – dijo ya despierto y sonriente.
Ella sonrió, dio una última calada y le pasó el cigarrillo a Rubén para que terminara de fumarlo mientras ella le hacía terminar a él. Le encantaba aquello, despertarse con una mamada y un cigarrillo en los labios. Un rato después, cuando la colilla yacía apagada en el cenicero, terminó por correrse en la boca de su novia, retorciéndose de placer mientras ella, sabiendo que aquello era gracias a ella, lo miraba con una sonrisa picarona en los labios sin estar dispuesta a detenerse todavía, tratando de prolongarle el placer lo más posible. Cuando hubo terminado, se incorporó con un hilillo de semen cayéndole por la barbilla, él la cogió por la espalda y se la acercó para besarla en agradecimiento y limpiarle con la lengua ese pequeño hilo que descendía desde sus labios. Se besaron con la mezcla de sabores del tabaco y de semen, y con un ligero regusto a café. Terminaron por mirarse sonrientes y satisfechos.
- Te toca. – dijo Rubén mientras le desabrochaba el pantalón a su sonriente pareja y se sumergía entre sus piernas.
Shary había observado discretamente la escena desde la puerta de la terraza, medio enternecida y medio cachonda. Miró hacia Luis, se acercó a él decidida, lo zarandeó un poco, lo incorporó lo besó como nunca, lo cogió de la mano y tiró de él. Luis no opuso resistencia alguna y se dejó llevar al baño, al parecer. De camino, cogió la botella de wiski que había en la mesita junto al colchón de Rubén y Sandra, les dio los buenos días y dio un largo trago antes de abandonarse al más puro deseo carnal y al sexo animal en la ducha.
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CONTINUARÁ
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