Posted by Sigfrido on 4/3/2012, 6:56 pm, in reply to "Chicas de Bachillerato: episodio 29."
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Caminaron algo cabizbajas por la calle. Finalmente Mika dio un respingo, como para apartar de su cabeza los pensamientos sobre su abandono de la ocupación y, apartando el tema de sus pensamientos, le dijo a Mariluz:
- Así que ya puedes comprar tabaco en los estancos.
- Ya soy mayor de edad – contestó Mariluz con una sonrisa de presunción.
- ¿Me compras un par de paquetes de Fortuna Plata? En las máquinas de los bares no tienen.
- Si tienes dinero...
- Claro tia.
- Vamos. Y mejor que también compremos unos caramelos de menta para quitarnos el aliento a puro.
- ¿Fumasteis un puro?- les preguntó Silvana incrédula. Las dos chicas asintieron con una orgullosa sonrisa- Que vicio tenéis- les dijo Silvana.
Entraron en un estanco en el que Mariluz tuvo que enseñar su DNI. Compró unos chicles de menta, un paquete de Fortuna Plata para ella, otro para Mika junto con una cajetilla de Pall Mall Los Ángeles. Mika quería comprar dos cajetillas de Fortuna Plata pero descubrió que no llevaban dinero suficiente y las chicas no querían pasar sin los chicles para esconder su aliento. Mariluz preguntó a la estanquera si había otra marca igual de suave que los Fortuna Plata pero más barata, la estanquera le recomendó los Pall Mall Los Ángeles, Mariluz miró a Mika y esta asintió. La estanquera sospechó que los cigarrillos eran para Micaela y que quizá no tuviera los 18, pero para ahorrarse discutir se hizo la tonta y vendió a Mariluz todos los cigarrillos.
Unos días después Mariluz acudió a una feria en un pueblo cercano con su hermana Máxima y su prima Estela. Para su sorpresa se encontró con Malena, en compañía de su hermano Matías, de sus primos Leo y Senén y con Quina, la novia de este último. Se sentaron todos en unas mesas bajo una carpa y pidieron cervezas y refrescos. Los primos de Malena tenían veintimuchos años, por lo que Mariluz, Estela, e incluso Malena, estaban encantadas y se sentían mayores al sentarse a tomar algo con ellos. Quina sacó una cajetilla y como si fuera una señal Malena y Mariluz hicieron lo mismo, enseguida las tres mujeres estaban echando humo y sosteniendo sus cigarrillos airosamente. Quina tenía veintiséis años, una joven delgada, con melena castaña impecablemente lisa, gestos elegantes, rasgos suaves, mirada cordial aunque con una nota de cansancio y modales de chica acomodada. Al encender un cigarrillo pierde el aspecto de chica modosita y parece ganar en vitalidad, como si la nicotina la energizara. Fuma con elegancia pero con la entrega de una verdadera adicta al tabaco.
Los hombres aguantaron poco charlando en la carpa y decidieron irse a dar una vuelta. Las chicas dudaron, les apetecía estar con los chicos pero no querían que se les notara, así que prefirieron quedarse con Malena y Quina. En cualquier caso Mariluz, Malena y Estela estaban fascinadas con Quina, les encantaba hacer pandilla con una mujer a la que veían completamente adulta pero aun joven, con estilo y fumadora. De una manera no verbalizada, les parecía una demostración de que fumar no era una insensatez, que ellas también podían ser unas jóvenes fumadoras serenas y con clase como Quina. A Estela también le gustaba departir con chicas mayores que ella como Quina y Máxima, pero estaba más acostumbrada.